Capítulo 9


Capítulo 9

             La Marquesa Rosalba

Alfeizar de la ventana

es del relato testigo

entre doncella y su dama,

que recostada en su cama

con su precioso vestido,

debe decidir con calma

quien deba ser su marido.


Doncella

Acercaos al espejo.

Pues no ha de haber ni de lejos

una marquesa más bella

que la que diga el reflejo

del cristal que os refleja.


Marquesa

No tengo gozo ni dicha

No tengo noches ni alba.

Ya que por toda desdicha

el clero me mete prisa

para que case mi alma.


Doncella

No es dilema tan atroz,

os digo como doncella.

Nada puede ser peor.

Por no resolver querella

el   advertiros a vos,

el tiempo os haga mella

y se os pase el arroz.


Marquesa

Criada no des la lata

con monótono sermón

metéis y metéis la pata.

Dejad que decida yo.

Me tratáis como una gata

en los asuntos de amor.


Doncella

Pretendientes no os faltan

con don Nuño y con Martín.

Vuestros ojos os delatan.

Más noto que no derraman

gotas de pasión febril.


Marquesa

A Martín ni me lo nombres

digo cerrando mi puño.

Si no hubiera ya más hombres

habitando aqueste mundo

solo tal vez por entonces

renunciara a don Nuño.


Doncella

¿Don Nuño has Elegido?

Es eso gran desatino.


Marquesa

De los dos mejor partido.

Aunque no venga de cuna,

pero teniendo entendido

que quiere ser mi marido,

por su fama y su fortuna

a tal hombre he elegido.


Doncella

Señora triad con tino.

No cometáis un desliz.

A ese le puede el vino.

Por vuestro rostro adivino

que si es ese tú destino

jamás vos seréis feliz.


Marquesa

¿Qué sabes tú de mi pena?

ni de tomar decisiones

que luna tras luna llena,

llorando como una nena

por esa cuestión de amores,

temblando como una hiena

dudando entre dos leones.


Doncella

A don Nuño de Braganza,

señora no os arriendo

No me lo toméis a chanza

¿No has reparado en su panza?

¡Parece que la estoy viendo!


Marquesa

Aciertas con tus aciertos

queridísima Leonor.

Más debéis tener más tiento.

Os aviso y os advierto:

calladita estáis mejor


Doncella

¿Marquesa os oigo riendo?

¡Un milagro del señor!

Pongo por testigo a Dios

que hace ya mucho tiempo

no escucho reír a vos.


Pensad en el desatino,

os aconsejo, Marquesa.

Asentad vuestra cabeza.

Martín es mucho más fino.

No actúes con ligereza


Marquesa

Mis sueños son pesadillas

angustias y desatinos

pues mi dolor amartilla

entre las sedas y linos

negro sea mi destino


Doncella

Confesadlo, vos le amáis.

Por vuestra cara adivino

por mucho que vos queráis

a mí no me la pegáis

dármela con queso, digo.


Marquesa

Martín, con toda razón,

maldigo por él mi sino.

Me lo dice el corazón

Eso ya quisiera yo

Que fuera él mi marido


A mi padre prometí,

sobre su lecho de muerte,

que debería elegir

¡Maldita sea mi suerte!

Entre Don Nuño y Martín.


Más él se encabezonó,

a mitad de media noche,

que era Don Nuño mejor.

Entre reproche y reproche.

Y de Martín me advirtió

Que venía por mi dote.


Doncella

Haced caso a esta sirvienta

y a esto de que os hablo.

Tenello siempre por cuenta

decir eso que me inquieta.

Igualito que el diablo,

saber, por ser ya  muy vieja

Don Nuño no os interesa.


Marquesa

Es cierto, no me lo nombres.

Pon a mi martirio fin.

Déjate ya de reproche

Desearía esta noche

que apareciera Martín


Don Martín

Al castillo hemos llegado.

Tan nervioso yo me hallo

que con corazón turbado

ya no sé ni por qué lado

he de bajar del caballo.


Gilipollas

Hermosos sus torreones,

sus ventanas y sus jarcias.

Son hermosas construcciones.

Echadle un par de cojones

para merecer su gracia.


Don Martín

Mañana llegará el tutor,

Don Pedro de las Castillas,

Para casar a mi amor.

En nombre del rey Alfonso.

Y me da tanto pavor

que me duelen las costillas

tanto como el corazón.


Gilipollas

No perdamos un segundo

en convencer a la Dama

pues un instante es un mundo.

No conviene ser segundo

En los asuntos de cama.


Don Martín

Pues decidme, a ver qué hago,

Tras largo camino andado

Nada tengo yo ensayado.

Con mis nervios enervados

Estoy que casi me cago

sin soldados ni ducados.


Gilipollas

No es oro ni es plata

lo que ahora necesitas.

A las damas las conquista

un hombre que tenga pinta

De no ir metiendo la pata.


Dejadme a mi tal asunto.

Pues me da mucho disgusto

que siendo vos caballero

se os viera tal plumero,

que tal y como barrunto

pretendáis ligar tan chusco

cual vulgar poligonero.


Don Martín

Sudando tengo la nuca

pues es noche especial.

Servido el destino está:

O es ahora o no es nunca.


Gilipollas

Para solventar los males

disponemos del laúd,

que con hermosos cantares,

al igual que los juglares,

y la luna con su luz

le mostraremos modales.


Don Martín

¿Conocéis esos cantares

que abren los corazones?


Gilipollas

No conozco tal romanza.

Pero si a un trovador

que nacido de La Mancha,

al igual que Sancho Panza

del que me sé una canción.


Don Martín

Buen servicio que me haces

Para resolver mis males

Sean versos eficaces.

¿Cómo dices que se llama

el que enamorando canta

forastero de estos lares?


Gilipollas

Ya que me lo pedís

Es juglar de los juglares

Son hermosos sus cantares.

él se llama José Luís.

Para más señas: Perales.


Don Martín

De nada yo lo conozco

Pero si nos va a servir

eso impórtame muy  poco.



Gilipollas

Lo veo más adecuado

pues él nunca desafina.

Con el acento educado

y con su romanza fina,

es mucho más acertado

y tiene la voz más trina

que al que le llaman Sabina.


Mas si queréis la verdad,

ahora mismo estoy dudando

entre la gran variedad

del que os estoy mentando

o los versos del Serrat.


Don Martín

Decidiros ¡Recopones!

Y aclararos escudero.

Cantadle presto, os lo ruego,

una de las tres canciones.

Estoy de disquisiciones

hasta los mismos cojones.

Por no decir que los huevos.


Y permitidme preguntar

por si por ventura tú

¿Además de buen cantar

sabes tocar el laúd?.


Gilipollas

Esa una pregunta fea

en honor a la verdad.

A más de mi mal cantar,

de sus notas el sacar

No tengo ni puta idea.


Pero pronto vais a ver

como produce milagro

la canción que al tañer.

Pues ahora que yo caigo

Cantaré por Aguilé:


La Chatunga tiene algo

que me gusta…


Marquesa

¿Qué son esos alaridos?

¿Quién grita desde la calle?

¿Acaso sean ladridos

que trae el eco del valle?

¿O gritos de los heridos

que tras singular combate

retumban en  mis oídos?


Doncella

Presta he de asomarme

para ver que leches pasa.

Mas estoy por apostarle

que lo que suena en la calle

sean mujidos de vaca.


Marquesa

Id presurosa, doncella

y vigilad con sigilo.

Pues son muchos los peligros

que a una dama le acechan

desde fuera del castillo.


Doncella

Apagad la luz marquesa.

Y no vean con el brillo

que les observare aviesa

y me tomaren por esa

matrona fisgona y vieja

que la llaman del Visillo.


Marquesa

¿Ya sabéis de donde emana

tal escándalo y enredo?


Doncella

De un vulgar escudero

que cantando su cantar,

a modo de serenata,

vaya noche nos va a dar.


Marquesa

¡Un escudero! ¡Que espanto!

No me esperaba yo eso.

Pues andaba suspirando

Que fuese algún caballero.


Doncella

Asomaros mi señora.

No vais a creeros eso.

Bajo la luna el que trova,

aunque sea un escudero,

está el mamón como un queso.


Marquesa

¿Qué decís tan insolente?

¿Qué decís a vuestra edad?

Son palabras bien soeces.

Mas para decir la verdad

son lo bastante elocuentes.

¡Ese hombre, cómo está!


Doncella

Sirvienta lo soy de vos

y no tuve por fortuna,

por la voluntad de Dios,

ser señora de gran cuna.

Eso no tiene remedo.

Pero al ver al escudero

cantando su rima en bucle

que aunque vieja sea yo…

A nadie le amarga un dulce.


Marquesa

¿Qué hacéis con la escalera?

¿Acaso el vicio os ciega?


Doncella

La suelto por la ventana

y que la vea el galán.

Que suba con su guitarra

a mi sus versos cantar.

Hasta llegar la mañana,

al igual que la cigarra,

conmigo él ha de estar

y que haga con sus mañas

a esta pobre hermitaña

sin sus calzones de pana

lo que le diera la gana.


Gilipollas

La treta ha funcionado.

Ved que desde la ventana

una escala ha lanzado.

Subid presto, mi señor.

O mejor, por precaución,

Tal vez sea lo  mejor

que suba primero yo.


Don Martín

En estas cosas de amor

sabeis vos ya más que yo.

Y no es que tenga temor.

Pero pienso que es mejor

que la trepemos los dos.