Capítulo 7


Capítulo 7

                                                 Un secreto bien guardado


Gilipollas

Rumbo el castillo partimos

cabalgando por la senda

entre abedules y pinos

evitando, muy ladinos,

y no soltando ni prenda

a los de Nuño, esquivos.

 

Para no ser sorprendidos

en la mitad del camino.

No hay que ser un adivino

que si nos ven, os lo digo

la que se arma es tremenda.

 

Perdonad que os pregunte

si por el sendero este,

mi curiosidad disculpe,

caminando hacia el oeste

¿Os esperan vuestras Huestes?


Don Martín

¿Huestes decís?


Gilipollas

Eso dije, Don Martín.


Don Martín

Detengamos la andadura,

algo serio he de contaros.

Descansen cabalgaduras,

es cosa que me tortura.

Un secreto he de fiaros.

Un secreto bien guardado.


Quiero que tengáis presente

que detrás de mi armadura

no tengo ningunas huestes.

Es esa mi desventura

y la verdad pura y dura.

He gastado mi fortuna

en contratar a soldados

¡Más perra suerte la mía!

la mitad me desertaron

por don Nuño sobornados.


Otros tantos se marcharon

y me dejaron colgado

abandonado a mi suerte.

Más dos vasallos quedaron

serviciales a mi lado.

Hay que ver como es la gente

Se me murieron de Peste.

 

Pero mirad este puño

que levanto retador.

Venceremos a Don Nuño,

pues sobrados de valor,

Lo lograré junto a vos.


Gilipollas

Caballero, no lo acierto,

Cómo siendo vos y yo

lucharemos contra cientos.

He de advertiros a vos:

Uno y uno suman dos.


Don Martín

En combate singular

que desde tiempos del Cid

no recuerda este lugar,

venceré a ese ruin.

Mi espada relucirá

luchando contra los cientos

o aunque fuera contra mil.


Gilipollas

Pues ahora tengo duda

Perdonadme, Don Martín.

Eso de querer retar

en combate singular

no es cuenta muy cabal

el de poder conseguir,

lo digo sin retintín,

difícil podáis ganar.


Don Martín

Tened la lengua bien quieta.

No dudéis de aquestas gestas

vuestra razón no interpreta.

Ya sé  lo que a vos inquieta

parecéme a ciencia cierta

que seáis un aguafiestas


Gilipollas

Convencedme, os lo advierto,

de que os he de servir

¿Cómo luchando con cientos

y mucho menos con mil

tenéis por vos como cierto

siquiera sobrevivir?


Habréis de tener fortuna

en decir, con argumentos,

sólidos como cementos.

Pues con esta chaladura,

sin darme conocimiento,

mi menda aquí mismo jura

que me apeo del jumento

y os dejo en el momento

en el que salga la luna,

no digáis que no lo advierto,

más solito que la una.


Don Martín

No tenía tan presente

que tan cobarde vos fueras.

Te lo advierto, Juan Vicente.

Más hay algo convincente:

Si por temor tú te fueras

te buscaré eternamente

para cagarme en tus muelas.


Aun siendo cierto, escudero,

que es difícil la empresa

debéis tener por certero

que solventado el enredo

vos mismo habrás de vero,

desposaré a la marquesa


Gilipollas

Contad conmigo, señor.

Vuestros asuntos de amor,

os prometo por mi honor

y por razones que omito,

aunque me importare un pito

y en nombre de quien no cito

os haré tan gran favor.


Don Martín, tranquilizaos,

que en teniendo ambos genio

luchando con desempeño

nunca lucha es ganada

dos contra mil espadas.

Usaremos el ingenio.


Mirad en aquella era

a dos gañanes arando

y reparad en la higuera

y ved con vista certera

que un laúd está colgando

sobre la rama tercera.


Don Martín

¿Juanvi os reís de mí?

¿De dónde saliste tú?

Para ganar la batalla,

decídmelo malandrín

¿para qué sirve un laúd?


Gilipollas

Hacedme caso excelencia

y mantened vos la calma.

Un poquito de paciencia

pues para esta contienda

de poco sirven las armas.


Don Martín

La curiosidad me llena.

Cierto lo que estas contando.

No hay nada que yo tema

pero la duda me quema

¿Decime que estás tramando?


Gilipollas

Cuando estemos a su lado

les diréis vos a esos dos,

tras haberles saludado,

que el que cabalga a tu lado

en la burra, o sea yo,

soy un afamado mago.


Don Martín

¿Qué pretendéis perseguir

con aquesta estratagema?


Gilipollas

El laúd desperdiciado.

Hacedme caso, Martín,

lo podemos conseguir.

Objeto es necesitado.

Pero haciéndolo así

lo tendremos en mi mano

sin haber ello costado

ni un sólo maravedí.


Don Martín

Supongo que me diréis,

una vez en tu poder,

para que hostias queréis

en vuestras manos tener

un chisme de esos ¡Pardiez!


Gilipollas

Pues llegado su momento

vos mismo comprobaréis

y grato agradeceréis

rezongando muy contento

disponer de este instrumento


Justo al pasar a su lado

Salúdales Don Martín


Don Martín

Buenas tardes mocetones.

Os noto muy ocupados

en el trabajo afanados.

Un gran honor saludaros.


Gañán

Caballero, bien hallado.

Me descubro ante vos

y ya que habéis saludado

con ademán educado,

Vayáis a la paz de Dios.


Don Martín

¿Qué hacéis con estos calores

trabajando con ardor

y sudando esos sudores?

Tal vez sería mejor

dejarlo para más tarde

cuando se retire el sol.


Gañán

Estamos mi hermano y yo,

de las tierras de un avaro,

un mes por medio ducado,

destripando los terrones

que dejaron los rejones

de este campo mal arado.

Más si ya habéis sospechado

o si no, yo os aclaro

estoy  hasta los cojones

de currar como esclavo.


Eso juradlo por Dios.

daros ya por saludados.

buenas tardes a los dos.

Más disculpad, caballero,

pues nos llama la atención

y una duda nos aturra

al ver a quien va con vos

sentado sobre la burra.


Don Martín

Guardad respeto, hortelano,

pues a mi lado cabalga

un gran mago de paisano

y que por ser un gran mito

va conmigo disfrazado

viajando de incogníto.


Gilipollas

Mal acento has colocado

en la última rimada,

Le digo a mi buen Martín,

forzado lo habéis rimado

con ese acento en la i.


Don Martín

Cuenta me di ya de eso

Mas Juanvi, de no hacello así,

con esta tonta manía

de rimar siempre con rima

no me cuadraba mi verso

Y lo dejo tal que así.


Gilipollas

Pues debéis hablar con tiento

no vaya a ser que un lector

vaya tachando al autor

de poco conocimiento

al rimar las oraciones.

O tal vez vaya a pensar

que por no saber rimar

sea un tono los cojones

por poeta aparentar.


Gañán

¿Un mago, decís señor?

Pregunta el gañán inquieto.


Don Martín

Habéis de darlo por cierto.

Que son sus raros conjuros,

a los dos yo os advierto,

que predice con acierto

cosas que son de futuro.


Gañán

El futuro es  cosa fácil

pues nada puede probarlo.

Pero si sos tan buen mago

es fácil de averiguarlo

con las cosas del pasado.


Gilipollas

Os digo gañán altanero

ponedme pues a la prueba.

Ya verás cómo, labriego,

si tus dineros te juegas

te lo adivino certero.


Gañán

De mi bolsa y mi talego,

eso no lo crees ni tú,

ha de salir un dinero.

A cambio solo me juego

este bonito laúd.

Decidme pues, adivino,

si lo podéis explicar

cómo a mis manos él vino

y cual fuere el desatino

que podáis adivinar.

¿Cómo instrumento tan fino

y difícil de tocar

hizo llevar el destino

a mis manos a parar?


Gilipollas

Claro queda como el agua,

soy buen adivinador.

Se os va a caer la baba

si os digo que colgaba

del hombro de un trovador.


Gañán

No se requiere videncia

para zanjar tal cuestión

ni tampoco experiencia

en lo de adivinación.

Eso lo sabe vuecencia,

el más tonto del lugar,

que su fácil procedencia

sea la de un juglar.


Gilopollas

Veo que sois buena gente

No os dejáis embaucar

Mas voy a ser displicente

que a hombre inteligente

no se le puede engañar


Gañán

Por lerdo queréis tomar,

me queréis hacer picar.

Si os lo queréis ganar

me lo debéis explicar

cómo lo pude comprar.


Gilipollas

Pues ya que me lo pedís

os digo todo muy claro

que con un dado trucado

lo habéis ganado al parchís

y al juglar has engañado.


Gañán

¡Es cosa de Satanás

lo que has adivinado!

Mal os había juzgado

como a un burdo charlatán

ahora me queda claro.


Gilipollas

Entregadme el instrumento.

Hacedlo y callad a lengua.

Pues desde este momento

sabéis que yo nunca miento

así que saldad la deuda.

 

Gañán

Asombrado estoy, lo juro.

Y aprovechando el momento,

si no fuera gran tormento,

decid si de mi futuro

he de sentirme contento.


Gilipollas

A mí esto cuesta nada:

A no pasar mucho tiempo

y sigue persistiendo

el derecho de pernada,

antes de un año, calculo,

un marqués muy barrigudo

una tarde o una mañana,

si el destino no lo evita,

se quitará la levita

y con pasión enervada

os ha de dar por el culo.


Gañán

Dejáis mi alma en un puño.

Supongo que os referís

no al señor Don Martín

sino al cabrón de don Nuño.


Gilipollas

Mirad  ese hombre a caballo

que cabalga junto a mí.

No es un vulgar lacayo

es mi señor, Don Martín,

y a su servicio me hallo


Gañán

¿He de suponer acaso

que si llega a ser Marqués

unas semanas después

no ha de darme por el saco?


Gilipollas

Tened por cierto gañan,

que por lo que le conozco,

mi señor es de fiar

y presto voy a ayudar

a que bien tardando poco

Marqués apuesto será

en que podáis confiar


Gañán

A los pobres labradores

poco nos importa el caso

pues nunca se ha dado caso

nos traten como a señores

los reyes y emperadores

o Caudillos fanfarrones


Gilipollas

Bien me lo habéis razonado.

buenas son esas lecciones.

En otros tiempos lejanos

seréis el proletariado.

Mas ya no será tu amo

el que lo haya heredado

sino el que por tu propia mano

ganase las elecciones.


Don Martín

¿De qué les estás hablando?

Son esas cosas falacias


Gilipollas

Les estoy vaticinando

que vendrá la democracia

y podrán ellos votando

elegir a quien les manda

usando la perspicacia.

 

Y aunque cada cuatro años

puedan cambiar la comanda

las cosas muy poco cambian

pues sentaran en escaños

a quien les haga más daño.


Gañán

Una cosa que no entiendo,

explicarme con paciencia,

cosas de esta nueva ciencia

¿Como es que ya sabiendo

que error estáis cometiendo

elijo a quien no interesa?


Gilipollas

Difícil es de explicar

Pero creedme, gañán,

que os podría jurar

que estas cosas pasarán.

Lo digo por experiencia.


Gañán

Eso no tiene razón.

Me decís cosas de engaño

¿Cómo cada cuatro años

se elija siempre al peor?


Gilipollas

Elección tras elección.

Eso tengo comprobado.


Don Martín

Dejaos ya de sermones

y de cosas que ignoramos

que nos despiertan temores.

Tal vez tenga que aclararos

que de escucharos rumores,

y os lo digo muy claro,

Estoy hasta los cojones


Gilipollas

Reemprendemos caminar

Martín y yo hacia el castillo.

Razón tenía el juglar

cuando me quiso narrar

que esos son unos pardillos.

 

Sabed mi señor con tino,

que no es una buena la cosa.

Sentado sobre un pollino

ni con verso ni con prosa,

si bien os he de serviros

yo con semejantes ropas

con las que me hallo vestido,

parezca yo de tu tropa.

Sería bien convenido

me compraseis otras cosas

en una tienda de chinos.


Don Martín

¿En una tienda de chinos?


Gilipollas


Si. ¿O tal vez por estos lares

acaso aún no ha llegado

a este tormentoso tiempo

esas tiendas o lugares

en las que tienen abierto

por las mañanas y tardes

unos chinos bien atentos

a las que llama bazares?


Don Martín

No sé de lo que me hablas

ni cuáles son tus enredos.

Más son justas tus palabras.

Aunque a mi lado cabalgas

no parecéis mi escudero.


Antes de caer la tarde

y la noche nos sorprenda,

en llegando a una aldea,

os compraré nuevas prendas

y así todo el mundo vea

vuestro aspecto y mi ralea.

Ya nadie me reprenda

exclamando ¡Caballero!

Tal vez así nos convenza

gastaos vuestro dinero

tratad a vuestro escudero

con un poco de vergüenza.


Gilipollas

Así se habla, Martín.

Cosas tenéis de Caudillo.

Sólo espero que al fin

no me compréis para mi

ropas de los mercadillos.


Esas son unos desastres.

Para mí sería un sofoco

y sería gran desplante

que las comprases del zoco

a un vendedor ambulante.


Don Martín

Pues tu deseo va al traste.

Es pedir peras al olmo

si pensáis que en vos me gaste

mis dineros en un sastre.

Eso ya sería el colmo.


Gilipollas

Pues ataos bien los machos

si con vuestro mal hacer

ha de mi menda acceder

estas sendas recorrer

vestido de mamarracho.


Don Martín

Vale, me habéis convencido.

Pronto os he de vestiros,

como hemos convenido,

en los mejores tejidos

gastaré mis dineritos.


Gilipollas

Os lo agradezco, Martín

Para seguir el viaje,

un escudero o un paje,

tiene su corazoncito

aunque sea un malaje