Capítulo 6


Capítulo 6

                     El burdel de Doña Engracia

 Gilipollas

A no más de media legua

heme llegado al burdel.

Despacio pero sin tregua

se me sale hasta la lengua

nada más llegar a él.


Lupanar es de la Engracia,

alcahueta de la casa,

que luce con elegancia

gran escote y falda ancha.

Me mira y me dice: “Pasa”


Doña Engracia

Labriego alto y fermoso

que a mi morada venís

os haré sentir gozoso,

con una chica o un mozo,

vos mismito elegid

por medio maravedí.

Más si no tenéis, muchacho,

pues observo por tu facha,

que debéis andar escaso

de dineros, por si acaso

vuestra belleza destaca.

Ver que yo no os rechazo

Entrad presuroso a casa.

Para vos mi casa abierta

y por ser el día que es,

tengo la carta de oferta.

Juradme que no os tienta

tiraros a dos o tres.


Gilipollas

No he venido a tu burdel

para saciar mis instintos.

Pero ya que lo decís

¿Me podrías definir

a qué día os referís?

¿y qué tiene de distinto?


Doña Engracia

Con mucho gusto, galán,

veinticuatro es de Junio.

Es la noche de San Juan.

Noche que ninguna más

mis chicas hoy estarán

para gañanes o necios

de oferta, a mitad de precio.


Gilipollas

A mí eso que más da.

No quiero llamar a engaño.

El día y el mes jamás

me importaron, por demás

os pregunto por el año.


Doña Engracia

 ¡Pardiéz! que sois bicho raro.

Os ofrezco los tesoros

de mi burdel y mi amparo,

o sois tonto o bien avaro.

Me ofendéis ¡vaya descaro!

Pero ya que preguntáis

respondo como mereces:

mil trescientos dieciséis

y es martes, mas no trece

¿Es eso lo que queréis?

Sentaos en la taberna

donde podréis degustar

Un buen vino y carne tierna

para poder descansar

y después poder gozar

con asuntos de entrepierna.


Gilipollas

Gentes de toda calaña

Sentados en taburetes

Abarrotan la cabaña

Hablan y ríen con saña

Entre dimes y diretes.

Me acomoda en un rincón

en mesita solitaria,

lejos de cualquier mirón,

más no he podido evitar

toparme de sopetón

con un hombre singular

que escribiendo algo está

con su pluma y su tintero

tocado con un sombrero

me tienta saber que está

escribiendo el caballero.

Acerquéme bien discreto

para mirar de soslayo

de que tratará su texto.

Toda mi atención le presto

como haría un buen lacayo.

Y lo que leo me enerva.

Mi corazón hace brinco.

El hombre para y observa

en su mano aún conserva

la pluma. ¿Qué miras chico?


Gilipollas

Vuestros versos, a fe mía.

Disculpadme os lo ruego,

más no he podido evitar

mirar la caligrafía

que como buen caballero

escribís con rima fina.


La carta que escribía

muéstrame muy orgulloso.

Que tal como yo temía,

a medida que leía,

vi que era muy tramposo

pues eso en ella decía:


Cuan gritan esos malditos

pero mal rayo me parta

si en concluyendo esta carta

no pagan caros sus gritos”


¿Por qué escribís con tal odio?

He de advertiros, galán,

esos versos no son vuestros,

pertenecen a Don Juan

para más señas, Tenorio.

Como se entere la SGAE

lo que vos estáis haciendo,

eso que estáis escribiendo,

vais a ver la que os cae

pues plagio estáis cometiendo.

Y no sigáis por ahí.

os lo digo con temor.

Porque me dice el autor

no poder reproducir

más versos de esos, señor.

Por más que sean un arte

los poemas de Zorrilla,

imposible es explicarte,

Que esa gran maravilla,

poeta de pacotilla,

por decoro o por envidia,

los taches en el instante.


Don Martín

Ya los borro, os lo juro,

Digo rompiendo el papel.

Si va cobrando arancel

es el Don Juan tipo duro

hay que alejarse de él.


Gilipollas

Me ruega ya mi mentor

no le metáis en tal brete.

Pues escribe con temor.

Pertenecen a otro autor

que es del siglo diecisiete.


Don Martín

¿Qué es esa villanía

que cuenta vuestra merced?

Diciendo tal tontería

os prometo, a fe mía,

castigo habéis de tener.

Aunque me toméis por torpe

No hay nada que me inquiete

Siglo estamos en catorce

No es quince o dieciséis

Mucho menos diecisiete.


Gilipollas

Muy largo es de contar

más no es esa mi intención

y no puedo relatar,

ya que hacéis de eso mención,

cómo he llegado a parar

a este lúgubre lugar

sitio es de perdición.


Don Martín

Sentaos aquí a mi vera

y Compartamos la mesa,

viendo que os interesa,

pues no veo quien dijera

que sois de poco educado


Gilipollas

Gracias gentil caballero.

Largo camino he andado

para resolver enredo

a Martín ando buscando.


Don Martín

Con lectura y con la pluma

os noto yo muy versado.

Apostaos cien ducados

que habéis tenido fortuna

pues ya lo habéis encontrado.


Gilipollas

¿Sois vos el tal Martín

El Marqués de Raboblanco?


Don Martín

Todavía no, labriego.

Digo en tono malherido.

A la Marquesa Rosalba

he de convencer primero

de que con tino certero

me escoja como marido

a no pasar muchas albas.


Gilipollas

¿Cuál es la dificultad

Que el alma tanto os aflige?

No debéis desconfiad.

Escuchad a quien os dice

que sabiendo la verdad

es a vos a quien elije.


Don Martín

¿Cómo lo sabéis, garruño?

¿Acaso ignoras que anda

de por medio un tal Nuño?

Un noble de nuevo cuño

que sus sirvientes me manda

a matarme o encerrarme

pagandoles con dineros

de la Marquesa alejarme

y así conseguir certero

casarse él,  el primero.


Gilipollas

De vuestro lado yo estoy

Don Martín, no se sofoque

Es solo cuestión de enfoque.

No sufriréis nunca pupa

Más no tratemos tal cosa

La verdad, es engorrosa,

En una casa de putas.


Acércase doña Engracia

A nuestra mesa con vino

Vuestras jarras caballeros

Esta es la vuestra Martín

Deja la suya primero

Vuestro nombre no adivino

Dice mirándome a mí.


Don Martín

Ahora que lo decís,

pregunta hace con tino.

También me parece a mí,

que como dice la Engracia,

vos conocéis mi perfil.

Más parece una falacia

omitir tal elegancia.

Es costumbre y eficacia

y no  cosa baladí.

decidme ¿Cuál es tu gracia?


Gilipollas

Juan Vicente yo me llamo.

Juanvi es la equivalencia

para  amigos y privado.

Llamadme pues, excelencia

como os salga del nabo


Don Martín

Juanvi, nombre raro.

Pero haré con displicencia

y Juanvi os he de llamaros

Mas, ahora que  reparo,

conocí a otro fulano

que llamáse como vos.

Os digo con displicencia

que este era de Valencia.

¡Cómo se me fue la olla!

Pues esto no viene a caso,

aquel era gilipollas


Gilipollas

Aclarar tu duda tengo,

veo que dais en el clavo.

Yo soy de rancio abolengo

que ahora, aunque soy lacayo,

jamás por honra yo callo

lo que tengo que decirte:

Gilipollas soy de estirpe

y aquel a quien conociste

debió ser mi antepasado.


Doña Engracia

Os presento a tres señoras

para que vuestras mercedes

disfruten de sus placeres.

Por si por una porfía,

Así Juanvi lo prefieres,

las tengo también judías.

Más si no son de tu gusto,

por sus piernas o su busto,

decídmelo sin demora

y el deseo os ajusto

pues también las tengo moras.


Gilipollas

Escoged, dice Martín.


Don Martín

Que yo pagaré la cuenta.

Para acabar tal festín

nada mejor que pacer

con amigo de postín

y mujeres de placer.

Espero no despreciés,

pues sería eso una afrenta,

bebed ese vino pues

que mientras conmigo estés

no lo sabrá tu parienta.


Gilipollas

Aunque fuera de los planes

La judía se me acerca.

Sus pechos son como panes

mi pelo su mano tienta

a mi lado se me asienta

elegidme, insiste terca.


Unos golpes en la puerta

de la Casa de la Engracia

ponen fin a la porfía.

Un escribano allí entra

por mi suerte o mi desgracia

con dos o tres policías.


El silencio se produce

de las risas al temor.

Las mujeres se adecentan

por saber de la presencia

pronta del Comendador


El Comendador

Razón veo que me sobra.

Exclamo con repelencia.

En la noche de San Juan

todos manos a la obra.

Vergüenza os habría de dar

y a mí más al contemplar

a truhanes y sus zorras,

a media tasa o de gorra,

en noche tan especial

¡Esto es Sodoma y Gomorra!


Don Martín

Juan Vicente: “escondeos”

que con su mirada aviesa

ni a mí a vos ha de veros

por aquestos derroteros

y chivarle a la marquesa,

pues a mí no me interesa

que le chisme sin rodeos,

haberme visto a la mesa

Con rameras. Está feo.


Gilipollas

Ocultos bajo la mesa

Martín y yo nos hayamos

¿No es esto una bajeza?

Le pregunto con presteza.

Parecemos dos fulanos

con actitudes aviesas

y no un noble bien galán

que corteja a una marquesa.


Don Martín

Callad, pues está muy cerca

y no tardará en oíros.

Huyamos hasta la verja,

que tras la puerta entreabierta,

tengo un caballo escondido.


Gilipollas

Salimos del lupanar

como niños gateando

por la puerta de detrás

que a un patio viene dando,

un poco disimulando,

para poder alcanzar

una cerca muy cercana

Que creo nos salvará.


Intacto queda el honor

De mi Señor, el Martín.

No lo sabrá su señora.

Y el mío, que siendo gil,

pues no ha visto el alguacil

que viene a ser, vive Dios

¿Cómo os diría yo?

Es en los tiempos de ahora

lo que la Guardia Civil.


De paso, y en buena hora,

tampoco nunca sabrá

de donde salgo yo ahora.

Pues nadie podrá contar

mis chismes a mi señora.


Partimos en el caballo,

potro de muy buena moya,

en postura que me callo.

Yo detrás, pues soy lacayo,

como si fuera una joya

a su talle yo me agarro.

Si alguien nos viera ahora

nos tomaría por moñas

o peor: por gilipollas.


A diez leguas del lugar

el rocín ya se reniega

con el peso que le pesa

a querer continuar.

Bajamos los dos al suelo

mientras el rocín relincha.

Me acaricio los gemelos

no acostumbro a tenélos,

entre la bota y la cincha

y los dos a mí me pinchan.


Tened aun lengua quieta”

Me advierte a mí mi señor

“Por si alguien nos acecha

Si mi entender eso acierta”.

Más no es ese mi temor

Lo que me temo, señor

Es saber a ciencia cierta

Que a juzgar por el dolor

Mañana tendré agujetas.


Cerca del amanecer

y tras larga caminata,

hemos visto aparecer,

un desastrado taller.

Que al tener una fogata

nos ha dado a entender

que de una fragua se trata.


Entre colinas y chopos,

antes del romper el alba,

un hombre con luenga barba

avivando los rescoldos,

en Martín y en mi repara.

Del cinto saca una daga

¡Nos ha tomado por locos!


Don Martín

Nada debéis de temer,

artesano de la fragua.

Mi escudero tiene sed

y mi caballo también

¿Podría vuestra merced

darles un poco de agua?


Herrero

No me fío, caballero.

Parecéis tres animales

¿Por qué habría de creeros?

Pues todo el mundo ya sabe

que no es hasta bien más tarde

los caminos estos anden

nobles con sus escuderos

¿No seréis dos criminales?


Gilipollas

Sujetad presta la lengua.

Le advierto yo de repente.

Aunque parezca mendigo

os advierto claramente,

fijaos bien que os digo,

que la tenéis de serpiente


Don Martín

Martín de la Chota soy,

hombre de gran excelencia.

Os has librado por  hoy,

es famosa mi clemencia.

Al diablo no doy hoy

vuestra alma en penitencia.

Más sabed por experiencia

que asesino yo no soy

a pesar de tu insolencia.

Habéis de ver que mi espada

de su vaina yo no saco

Y que tampoco mi daga

la luz de la luna amaga

Ni de mi escudero flaco

debéis temeros vos nada.

Más quisiera, sin embargo,

ya que tenéis un buen fuego,

hacer a vos un encargo.

Dejad lo que esteis haciendo.

Dejad lo que esteis forjando.

El que vaya caminando

sin que tenga buena espada

este, mi fiel escudero

que mi espalda va guardando.


Herrero

Dejaré pues mi trabajo

Para haceros el favor.

Mas parecéme a mi acaso,

por sus ropas y su olor

a fulanas y mal vino,

Un regular campesino

Juraría por mi honor

que tal como va vestido

o es un hombre libertino

o tal vez sois vos acaso

Señor avaro y ladino.

Me agradaría entender,

ved que mi lengua no ato,

si estuviera en mi taller,

aunque fuera por un rato

por tenelle en tan mal trato

acudiera al sindicato.

¡Pa mí que tenéis un cuajo!


Gilipollas

No sufráis por mí, artesano.

Vuestra furia no desates

contra el bueno de mi amo.

Pues siempre eso resuelvo

con los dedos de mis manos

pintando mis intereses

en las baldosas del water.


Don Martín

¿El water? ¿Qué es eso?


Gilipollas

Preguntáme don Martín

y contestóle el herrero:

“Con las tontadas del verso

Nos la está dando con queso

A este artesano y a ti”.


A los dos tenéis en brete”

Piden una explicación.

El water es un retrete

Intento explicarles yo,

Un lugar donde se mete

El que quiere y el que no


Don Martín

¿Y a que debe de entrar

Un hombre en aqueste sitio?


Gilipollas

¿A que va ser? A cagar


Herrero

Decís palabras sin juicio

Para ser un escudero.

Esas cosas tienen sitio.

Yo tengo un corral trastero

sobre el que un agujero

debéis colocar primero

sobre él vuestro trasero.


Gilipollas

Disculpadme, relajaros.

Metí la gamba, os lo juro.

En ello no he reparado,

pues no debí de contaros,

cosas que son de futuro.


Herrero

Para mí que sois badanas,

os dice un humilde herrero,

más si os viniera en gana

una espada toledana

os ofrezco, caballero.

Veréis que con ella gana

con brillo de mil luceros

la pinta de tu escudero.


Don Martín

A fe mía que es fermosa

el arma que presto ofreces.

Quiera Dios que sea famosa

al blandearla orgullosa

contra enemigos feroces.


Y ya puestos en el curro,

aprovechando la compra,

a un noble no le honra

el de compartir su monta

con su leal escudero.

Sabed a que me refiero

¿Tenéis en venta algún burro?


Herrero

Razón caballero os sobra,

Pues no es cosa de gentiles,

el ir compartiendo la monta.

Os dejo toda la compra

Por veinte maravedíes.


Gilipollas

De hortelano a escudero

me ascendéis en un momento.

Más debéis andar con tiento.

A vivir mil aventuras

El destino me deriva.

Mirad bien si la factura

ya lleva incluido ya el  IVA

que si no mal lo recuerdo

es veintiuno por ciento.


Herrero

Escuchadme caballero,

creo que me engaño poco,

Aunque soy humilde herrero

para mí que tu escudero

es un orate o un loco.


Don Martín

Juanvi Coged la espada

y ya más no me repliques.


Gilipollas

Vuestra compra no es mala

más debe ser avalada

Por un recibo o un tiket.

Este hombre con sus hierros

con las cuentas hace enredos.

Lo que os vende en su tienda

cobra con dinero negro.

Se va a quedar a dos velas

si el funcionario de hacienda

le hiciere la paralela.


Don Martín

Partamos sin más demora

a defender lo que es mío.

Con vos a mi lado ahora

buscaré a mi señora.

Ese es nuestro destino.


A don Nuño y a su tropa

hemos de dar una zurra,

desgarrarle cara y ropa,

con mis armas y mis cosas

y vos sentado en la burra.


Gilipollas

Marchemos pues, Don Martín

a resolver el problema.

Pongamos al asunto fin.

A mi mundo quiero ir

tras resolver el dilema.


No os debéis atrasaros”

Nos despide el herrero.

“A ello vamos, a eso”

Le dice Martín muy tieso.


Gilipollas

Sabed, digo yo a mi amo,

que he de veros casado.

No quisiera defraudaros

ni ver a vos fracasado

muerto o en la cárcel preso


Don Martín

Hacia el castillo partamos.