Capítulo 12


Capítulo 12

                           De Juramentos y tratos

Obispo

Señora, muy buenas noches

y disculpad la incidencia.

Es asunto con urgencia

resolver a trote y moche.


Pues mañana, su excelencia,

el Tutor de Los Infantes,

os visitará a vuecencia.

No le hagáis ningún desplante.


Marquesa

Sea muy bien recibido

el Tutor de los chiquillos.

Mas no tengo decidido

con quien voy a desposarme

¿Mañana yo que le digo?


Obispo

Poco importa el elegido.

Es una cuestión de estado.

Pues debe haber un Marqués

regentando a vuestro lado

los asuntos de interés

que rijan el marquesado.


Comendador

Perdonadme que os insista,

pero es cuestión muy vital

y es una ley medieval,

que una mujer jamás

pueda sola gobernar

sin marido que la asista.


Marquesa

Eso suena muy machista.


Obispo

Que la razón os asista.

Mas noto en vos rebeldía

que acaso ofendiera a Dios.


Para no escuchar a vos

mis oídos yo me tapo.

Aunque seáis feminista

no podéis volver la vista

y pretender hacer vos

lo que os salga del papo.


Doncella

Pues perdonadme, Prelado,

que aunque fuera eso pecado

mi señora se ha bastado,

hasta ahora sin tachado,

en regir el Marquesado.


Obispo

No lo dudo, es verdad.

Mas hay en las Escrituras

un pasaje literal:

“No ha de vivir Eva sola

en el Jardín Terrenal.

pues para eso está Adán”


Comendador

Y hablando del Padre Adán,

señora, de nada os tacho,

perdonadme , por demás,

pero noto que esta noche

se me erizan los mostachos

pues estoy oliendo a macho.


Doncella

¿Qué insinuaste truhan?

¿Dudas de nuestro recato?

Reparo mi dama reclama.

Has de saber, mentecato,

que los olores que emanan

de debajo de la cama

deben ser de nuestro gato.


Gilipollas

¡Miauu, miarramiauuu!


Doncella

¡Este gato es gilipollas!


Comendador

La situación nos arrolla,

mil disculpas os refiero,

Si os hubiera ofendido.

Nunca hubiera pretendido

faltar a tan bella novia.

Mi raciocinio se embrolla.

 
 

Obispo

Bien  señora, decidíos,

pues no es cosa de tardar.

Elegid un buen marido,

de rodillas os lo pido.

Decisión le habréis de dar.


Marquesa

Quede Eminencia tranquilo.

Pues anunciaré mañana,

al tañer de las campanas

quien ha de ser mi marido,

como quedó convenido.


Doncella

¿Que miráis comendador

cual liebre desorientada

que parezca preocupada

sorprendida por azor?


Comendador

Pues estoy bien aturdido

y me está dando mal fario

pues parecíome oir ruido

que procede del armario.


Doncella

Te ruego que no te asomes

pues pasaréis muy mal rato.

Sin duda son los ratones.

Esas son nuestras razones

de que tengamos un gato.

Razón ya se os dio.


Gilipollas

¡Miaauuuu!


Doncella

¡La madre que te parió!


Comendador

Malos servicios os hace

si en lugar de capturarlos

gato en vuestra cama yace.

A estos bichos tan vagos

no debéis alimentarlos

ni tenerlos tan mimados

para poder adiestrarlos

lo mejor es el caparlos.


Gilipollas

¡Guaaau!, ¡Guaau!


Doncella

¡Puto gato!

Pero a este yo lo mato.

O mejor os hago caso

y esta noche lo capo.


Obispo

¡Basta ya de tonterías

trabas y predicamentos!

Y vos, Rosalba hija mía,

recordaros  yo quería

que hicisteis un juramento.


Marquesa

Id con bendición de Dios.

Mañana al romper el alba

cumpliré con mi palabra

ante el Tutor y ante vos.


Doncella

Con la venia de mi dueña

os indico la salida.

Ved que su palabra empeña.

Mañana será otro día.


Obispo

Descansad, buena señora,

pues la noche presta avanza.


 Marquesa

Pues ¡hala!, sus eminencias,

no demoréis en marcharos.

Hemos de elegir las ropas

de entre mis pertenencias

y eso lo hago en privado.


Comendador

Me debéis decir, primero,

pues turbado yo me hallo,

si ese tufo traicionero

que proviene del armario

es perenne o pasajero.


Marquesa

En el armario yo guardo

dobladitos, con esmero,

mis vestidos de diario

pues es armario ropero.

Si lo dudáis, comprobadlo.


Obispo

No es esta mi labor

ni para eso he venido

a criticar el olor,

aunque fuera vomitivo.

Dejaos, comendador,

de ser tan inquisitivo.


Doncella

Pues es uno de los dos

el que ante la situación,

O es Don Martín o Don Nuño

Quien cegado de pavor

haya cagado un buen truño.


 Comendador

Vuestras palabras no entiendo

¿A que vos os referís?


Doncella

Lo que yo estoy refiriendo

es que uno de los dos,

por motivo de los nervios,

debe tener el calzón

cual jamón en salazón .


Obispo

Razón veo en ti, doncella.

Pues imagino a Don Nuño

vagar bajo las estrellas.

Y no quiero imaginarme

el desdén del caballero

que mide cual relojero

el tiempo con desespero.


Doncella

Bellas palabras, Prelado.

Un desazono sin fin.

Bien me lo habéis atinado.

Mas no yerro en señalaros,

si os dijera sin reparos,

que ignoráis a Don Martín.


Marquesa

Me suben las calenturas

pues muy nerviosa me hallo.

No soy dama de aventuras

Mas Dios quiera, por ventura,

que me partiese a mí un rayo

antes que cantare el gallo.


Obispo

Es normal que os aceleren

los pulsos el corazón.

Un sacrificio os requiere.

Mas debéis estar tranquila,

que con ayuda de Dios

tal y como merecieres

hallaréis la solución.


Comendador

Consultadlo con la almohada.

Es un remedio infalible.

Pues al pensar descansada

habréis de ver descifrada

la clave que os aflige.


Doncella

Pues nada, iros marchando.

Ya lleváis aquí un buen rato

con mi dueña despachando.

Son ya horas de recato.

Vais al despertar al gato.


Comendador

Ya nos vamos, señoría,

ligeros como la brisa.

Mas tengo la teoría,

o tal vez sea cosa mía,

que en echarnos tengas prisa.


Doncella

¡Prisa! ¡Hay que risa!

Pues claro que la tenemos.

Antes de que se hagan trizas,

colgadas en el perchero

las prendas por las palizas

que ratones callejeros

luchando como leones

se coman los roedores

que en el ropero tenemos.


Obispo

Marquesa. Descansad.

Que Dios os dé buena noche.


Comendador

Señora…


Marquesa

Id Con Dios.

Acompañad a  Leonor.

Dejad mi alcoba desierta.

Y luego estad muy atenta

pues en saliendo estos dos

debéis cerrar bien la puerta.


Doncella

Señora ya se largaron

El alguacil y el Prelado.


Marquesa

¡La Virgen sea alabada!

Mis pulsos se han dilatado.

Pues me he visto tan turbada

que segundos han faltado

para caer desmayada.


Doncella

Reponeos, mi gran Dama

pues no ha pasado nada.

Lo que de verdad me atora

es, como veréis, señora

que lo peor viene ahora.


Gilipollas (saliendo de debajo de la cama)

¡Uf! que poquito ha faltado

en vernos comprometidos.

Que mal ratito he pasado

temiendo ser sorprendido,

bajo la cama acostado,

por esos entrometidos.


Doncella

¡Pardiéz que pasé mal rato!

De buena gana os daba

un hostión en “to” la cara.

Pues hay que ser un pazguato

y tener muy mala baba

para maullar cual gato.



Gilipollas

Pensé que estaba ayudando

al maullar disimulando.


Don Martín (saliendo renqueante del armario)

¡Maldita sea mi suerte.

Este bruto endemoniado

es sicario de la muerte!


Gilipollas

Mi señor, solo hay que verte

la paliza que te ha dado.

Mas habéis tenido suerte

porque por fin se largaron.


Don Nuño (abriendo violentamente la puerta del ropero)

No he acabado contigo.

Continúa mi venganza.

Por mi  honor y mi templanza.

Pues he jurado castigo

al verte bien escondido

temblando tras los abrigos.


Marquesa

Caballeros deteneos.

Poned a la lucha fin.

Solventad con los aceros

lo que queráis dirimir,

mas os ruego, majaderos

que lo hagáis lejos de aquí.


Doncella

Es cosa de dos bastardos

el reñir cual leopardos

en el lugar que es el cuarto

de señoras de postín.



Gilipollas

Mejor será por higiene,

soltéis don Nuño a Martín.

Pues luchar no os conviene.

Sois caballeros bigardos

Aunque mi Martín tuviere

manchados  los leotardos.


Marquesa

Os advierto a los dos

que ya tomé decisión.


Gilipollas

Don Nuño parad un rato

de repartir bofetones.

Pues a todos interesa

la decisión por sorpresa

que ha tomado la Marquesa.

Escuchad sus intenciones,

sus ofertas y su trato.

Pues no nos deja enterarnos

el ruidos de los sopapos.



Don Nuño

Conforme, orden acato.

Pero si no me gustara

o convencieran acaso

las ofertas de mi Dama,

lo tiro por la ventana

pero primero lo capo

y a continuación lo mato.


Gilipollas

Don Nuño no seas bruto.

Que parecéis medieval.


Don Martín

Socorredme, escudero.

Libradme de este animal.

Haced algo, os lo ruego,

o la cosa acaba mal.


Gilipollas

Con gusto me arrimaría

a terminar la porfía

y dejarla en buen final.

¡Mas que desgracia la mía!

Pues me temo que podría

,soltando mil palabrotas,

zumbarme a mí y no a vos.

Y fuera tan criminal

que me rompiese las ropas.

Aún recuerdo tu voz:

“Costaron un dineral”


Marquesa

Ya vi claro mi destino.

Bajad por esta escalera

y en llegando a la higuera

que se alza junto al pino,

luchad los dos con buen tino,

pues quien no fuera vencido

ese será mi marido.


Gilipollas

¡Marquesa, nos ha jodido!

¿Acaso no ve vuecencia

que lo que habéis convenido

perjudica a mi excelencia

pues se encuentra ya tullido?


Don Nuño

Callad vuestra lengua un rato.

El trato me suena grato.

¿O tal vez no has entendido,

escudero mentecato.

que un trato es un trato?


Doncella

Resolved lo encomendado

y obedeced lo  mandado

mi Señora con acierto.

Salid ya por la ventana

a ver si por la mañana,

a consecuencia del viento,

con sus aromas a heno,

nos ventilare la sala

y deja de oler a cieno.



Don Nuño

Sean las cosas así.

Bajemos hasta la higuera

y pueda anunciar yo allí,

con tu sangre y cagalera,

que el gran Don Nuño por fin

ha dado muerte a Martín.



Don Martin

Tus palabras fanfarronas

No me han de amedrentar.

Mas os lo pido, señora

¿No me podrías prestar

unos ropajes decentes?


Pues no quisiera que gentes

nos pudieran observar

y dijeran entre dientes

que me acabo de cagar.


Doncella

Poneos un camisón.

Y  si ese fuere el caso,

con lo oscuro del ocaso

faltará definición

para saber si has luchado

con camisón o jubón.


Marquesa

Marchad y sed diligentes.

A ver quién es el más chulo.

El resultado yo espero.

Mas primero es lo primero,

Caballeros y escudero

¡Iros a tomar por culo!


Doncella

Y vos, Juan Vicente, cuidaros

pues no debéis exponeros.

Tengo planes planeados

para después de este enredo.

Dejaré de ser doncella.

pues vos seréis el primero.


Gilipollas (bajando la escala y cantando por Antonio Molina)

Yo no maldigo mi suerte

pues Gilipollas nací

aunque me ronde la muerte

no tengo miedo a morir…


Doncella

Señora os estipulo

que no hay mejor partido

que mi juglar, os lo juro.

Aunque hayamos decidido

y así ambas convenido,

que este canta como el culo.


Marquesa

No te fíes de este hombre.

Pues noto en él cosas raras.

y con ese extraño nombre

esta noche os deshonre

y no lo veáis ya mañana.


Doncella

Aunque sea mal juglar

¿Acaso no veis, señora,

en él una belleza sin par

y el don de enamorar?

¡Ojito al parche lectoras!

Su mirada es turbadora

Y debéis ser muy prudentes.

lo digo por si interesa,

si mezclado entre la gente

descubrís a Juan Vicente.

¡Sed un poco inteligentes

y no os ciegue el amor!


Marquesa

¿Hablas de tu Gilipollas,

mi querida Leonor?


Doncella

¿Qué gilipollas ni leches?

Mas aclaración mereces:

Estoy mentando al autor.