CAPITULO 7


CAPITULO 7

                                                                                EN RUTA

Al día siguiente, mi nuevo acompañante me recogió de la sala de clasificación y me llevó a otra nave mucho más grande comparada con el platillo en el que había llegado hasta allí.

-Bueno, excelencia – me dijo- vamos a hacer un trayecto muy largo. Le aconsejo que cambie de ropas para estar más cómo. Ese ridículo traje de matador con montera y todo y con esa taleguilla tan ajustada no tiene pinta de ser el adecuado.

-Gracias- le dije con muy poco ánimo mientras subíamos a bordo.

- En el camarote que compartiremos encontrará nuevas vestimentas dentro de un armario. Pero observe que hay dos camas. ¡Cada uno en la suya!- Puntualizó.

Efectivamente encontré una especie de mono color calabaza y me lo puse tan pronto como pude. Mi aspecto ya era completamente el de un preso en toda regla. Sin embargo, comprobé que toda la tripulación de aquella nave lucía el mismo uniforme. No voy a decir que me sentí aliviado por el anonimato que me podía proporcionar la uniformidad, pero me sentí por primera vez en todo aquel tiempo ligeramente a gusto.

Quise ser un poco amable con aquel espécimen y le propuse:

-No hace falta que me trate de excelencia, que hay confianza. Con Ilustrísimo señor va que arde. Por cierto, ¿Cómo te llamas, especie de troglodita con gafas?



- AMS. Aquí nos solemos hacer llamar por nuestras iniciales. - Me dijo con los ojos inundándose de lágrimas de emoción. – Es un orgullo que me trate de modo tan campechano.

-Ahora voy a presentarle al comandante de esta nave. Tengo órdenes de hacerlo- Y recorrimos pasillos larguísimos hasta llegar a una zona que reconocí como eminentemente militar.

Para mi asombro aquello estaba lleno de unos seres que eran igualitos a... ¡DONALD TRUMP!

Un oficial me introdujo en el camarote del comandante. Éste estaba frente a un espejo ensayando un discurso que iba a dar próximamente en el Consejo Galáctico ya que iba a ser ascendido a General. Pude escuchar parte de este discurso:

- “…Y voy a levantar un muro y lo vas a pagar tu… “-decía mientras observaba su perfil y enfatizaba con las manos sus palabras.

-Siéntate- me dijo sin dejar de mirarse en el espejo haciendo todo tipo de regias posturas.

Después se acomodó en su escritorio y se puso a leer un legajo de papeles cuidadosamente extraídos de una carpeta metálica. Cuando terminó, me observó con sus ojos porcinos y se alisó un poco la mata de pelo amarilla.

-No estoy en absoluto satisfecho con tener que llevar a una especie de tonto de pueblo por media galaxia. Pero órdenes son órdenes. Acabo de leer tu expediente y veo que tu nivel intelectual es parecido al de mi hámster.- hizo una pausa y volvió al espejo- No tengo ni idea de lo que creen en el Consejo Intergaláctico que puedan sacar de ti. Pero me importa una mierda. ¡Cuando sea general aquí van a cambiar muchas cositas! – Me hizo un gesto para que me retirase y continuó con los ensayos de su discurso:

-“… Damas y caballeros, oficialmente estoy lanzando mi candidatura a la presidencia del Imperio Unido, y juntos vamos a hacer nuestro ego nuevamente grande. ¡Por mis cojones!”.

Volvimos a nuestro camarote y al poco noté que la nave comenzaba a moverse y a dirigirse a una de las puertas de salida de los hangares de la nodriza en la que nos encontrábamos. Eramos como un abejorro saliendo de un colosal panal.

De repente un acelerón brusco. Pude ver por un enorme ventanal como el sol iba disminuyendo de tamaño hasta convertirse en un puntito más del firmamento como una estrellita más.

Mi acompañante se desabrochó su cinturón y me indicó que yo podía hacer lo mismo.

-Ven, me dijo, quiero que conozcas a alguien.

Y me presentó a un individuo de otra especie que aún no había visto, pero que me pareció por su aspecto que cuadraba perfectamente en aquel contexto.

-Es un tipo un poco extraño que recogimos en el planeta SUIZ-A y habla un poco raro pero con esfuerzo creo que podrás entender lo que dice.

El extraño personaje era más bien bajito y me pareció de avanzada edad. Me miró con el cuello un poco encorvado y tosió un poco antes de decirme.

- Hola noi. Em sembla estrany que sigui tan lluny de Catalunya. Però m'han dit que hi ha paradís fiscal a la constel·lació d'Andròmeda. Em van donar un pagaré al comandant i allà vaig amb una maleta que m'assemblo a Paco Martínez Soria.

-¿Jordi Pujol?- pregunté asombrado.

-Si, el mateix. – contestó y me indicó a otro personaje que no había visto hasta ahora en la penumbra:

- I això és puigdemont. No té diners. Ell només vol obrir ambaixades en tot el sistema igual que Santa Teresa va fundar convents.

- ¿Quiere decirme que está viajando en esta nave para evadir pasta?

Volvió a toser y me dijo secamente:

- Això no toca.


© Juan Vicente Sánchez Díaz, 2020. Todos los derechos reservados.